miércoles, julio 16, 2008
jueves, mayo 22, 2008
sábado, mayo 17, 2008
Chau para comenzar

Antes, en la prehistoria de esta bitácora, en lugar de lo que lees había una charla de dos. Una conversa extraída del messenger. Un intercambio de disquisiciones sobre el amor, o mejor dicho, sobre el desamor. Uno de los sufridos era yo. El otro - un poeta que seguro juega su enésima ruleta rusa ahora mismo - decidió alejarse, despedirse "antes de" para darle un plus de tragidrama a este blog.
Este poeta suicida era mi amigo. Mi mejor amigo. Nuestra idea era escribir aquí para quemar nuestras penas. Que en realidad no son penas, sino un catálogo de chistes negros protagonizado por ella(s). Nuestra idea quedó corta, como ves. Él terminó siendo una despedida más. Tan curiosa, extraña y mágica como la desaparición de un hermano autista que recién comienzas a conocer.
Pero, aunque joda, su adiós hecho está y hay que escribirlo,quemarlo y superarlo, como todo lo que enseguida haré con mis millones de chaus acumulados en 27 años de paseo por acá. Adiós trás adiós, él se perderá entre las lapidas de mi cementerio personal.
En ese cementerio reposan todas las ilusiones de mi corta vida. La mayoría de estas ilusiones son mujeres que amé. Que tal vez aún ame. No sabría explicarte la razón. Lo cierto es que ellas aún están a mi alrededor. Sus fantasmas me coquetean en silencio, repitiendo el ritual de frases que ahora me obliga a exocizarlas: "te quiero" - "chico lindo" - "demasiado bueno para mí" - "no pero adiós". "No". Cada una de esas palabras terminará muy poéticamente, en una fogata de letras que espero me ayudes a encender. Para eso sirve mucho tanta frase hueca, para calentar mechas e ilusiones. Por eso aquí cada pedazo de leña será un adiós.
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